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Carolina Ceca: “El propósito de mi obra es dar luz”   

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Carolina Ceca: “El propósito de mi obra es dar luz”   

La obra de Carolina Ceca no se deja encasillar fácilmente, historiadora del arte, creadora interdisciplinar y viajera constante entre culturas, su trayectoria se ha ido construyendo entre dos geografías que, a primera vista, parecen opuestas: la tradición de Talavera de la Reina y la sensibilidad estética del Japón contemporáneo, donde reside desde hace años.

En su regreso puntual a su ciudad natal, hemos hablado con ella sobre su obra, la cual lleva años desarrollando en Tokio,  sobre la inspiración, la identidad, el tiempo y el papel del arte en la sociedad actual.

¿Cómo definirías tu obra a alguien que se acerca a ella por primera vez?
Creo que es una obra muy personal y también bastante original, porque mi propia vida lo ha sido. No he seguido un camino convencional. He viajado mucho y vivir en Japón supone estar prácticamente en las antípodas culturales de lo que somos aquí. Todo eso ha ido configurando una mirada distinta y, por tanto, una obra distinta.

Mi trabajo cambia de forma constantemente, aunque el alma siempre es la misma. Hay un propósito muy claro detrás de todo lo que hago: dar luz. Vivimos en un mundo cada vez más complejo, donde estamos muy conectados y somos más conscientes del dolor y de las dificultades de los demás. Ante eso, siento que el arte debe aportar algo positivo, algo que ilumine. Para mí, esa es la función principal de mi obra.

Llevas años creando desde Tokio. ¿Qué queda hoy de aquella joven talaverana que decidió marcharse a Japón?

Lo esencial sigue intacto. Nunca he renunciado a mis raíces y siempre intento promocionar Talavera de la Reina allá donde voy. Estoy muy orgullosa de haber nacido aquí porque esta ciudad me dio algo fundamental: valores humanos.

Esos valores son los que me guían en momentos complicados y también se reflejan en mi manera de crear. Talavera sigue siendo una parte muy importante de mí.

En tus obras trabajas con materiales muy simbólicos. ¿Qué pesa más para ti: la estética o el significado?

Para mí es fundamental conservar el alma del material. Hay que respetar de dónde viene y lo que representa, porque los materiales también forman parte de nuestra historia y de la historia de quienes estuvieron antes que nosotros. Siempre intento preservar su personalidad. Por supuesto, la estética es importante, pero yo no comprendo una obra vacía de significado. El arte puramente decorativo no conecta con mi manera de trabajar. Necesito que haya un contenido detrás, una intención real.

Aunque tu carrera es internacional, siempre se te presenta como artista talaverana. ¿Qué significa Talavera para ti hoy?

Talavera es esperanza, para mí representa cariño, humanidad y calor humano. En Tokio hay muchas cosas maravillosas, pero también sucede que, entre tanta población y tanta velocidad, las relaciones humanas a veces se diluyen. Puedes sentir que ves sombras más que personas. Aquí sucede lo contrario. Miras a alguien a los ojos y realmente ves a esa persona. Esa diferencia humana es enorme y me inspira muchísimo.

Talavera es sinónimo de cerámica. Aunque tu obra es más experimental y contemporánea, ¿sientes influencia de esa tradición?

Muchísima. De hecho, tengo en mente realizar algún proyecto relacionado con la cerámica. Siempre desde el respeto absoluto hacia los artesanos, porque dominar ese oficio requiere años de conocimiento y experiencia. Me interesa especialmente la simetría, la luz y la fuerza visual que tiene la cerámica talaverana.

Si tuviera que representar Talavera en una obra tendría tonos amarillos y azules sobre fondo blanco, respetando claramente la tradición visual de la cerámica talaverana. Pero también le daría una vuelta contemporánea, porque el trabajo de un artista es avanzar y reinterpretar. Sería una obra que mantuviera la esencia clásica, pero mirando hacia adelante.

Tu trabajo mezcla influencias occidentales y japonesas. ¿Qué te ha enseñado Japón sobre el arte?
Hay algo que para mí ha sido fundamental: la belleza cotidiana. En Japón existe una sensibilidad estética integrada en la vida diaria. Todo tiene una delicadeza muy especial y eso me parece precioso.

¿Cómo llega la inspiración en tu caso?
De forma muy accidental. Yo no soy una artista que se siente a esperar a que llegue la inspiración. Trabajo constantemente y las ideas aparecen en los momentos más inesperados: cocinando, paseando, durmiendo o incluso en la ducha.

De repente aparece una imagen muy clara, casi como una proyección mental. Después comienza el proceso de buscar materiales, investigar y desarrollar la idea.

En una época tan rápida y digital, ¿el arte sigue siendo un espacio de reflexión?
Creo que uno de los grandes problemas actuales es nuestra relación con el tiempo. Necesitamos parar y escucharnos más. La tecnología es maravillosa y cada época ha tenido sus avances, pero también tiene riesgos.

Hoy consumimos imágenes de manera extremadamente rápida, sin embargo, ver una obra físicamente, estar delante de ella y dedicarle atención puede convertirse en una experiencia transformadora. El problema no es solo que el arte se convierta en consumo rápido, el verdadero problema ahora es la velocidad extrema con la que vivimos todo.

¿Japón ayuda a tener una relación diferente con el tiempo?
Depende mucho de cómo decidas vivir. Tokio es una ciudad muy acelerada. Pero al mismo tiempo puedes estar en el paso de peatones más transitado del mundo y, dos calles más atrás, encontrar un templo silencioso o un banco donde sentarte a pensar. Puedes disfrutar del ritmo de la ciudad, pero también recordar quién eres y mantener espacios de calma.

¿Crees que Talavera apuesta lo suficiente por el arte contemporáneo?

Bajo mi punto de vista Talavera necesita más espacios, más movimiento y más apoyo en forma de orientación y mentorías. Muchas veces no se trata solo de ayudas económicas, sino de enseñar a los jóvenes artistas cómo desarrollar una carrera profesional sostenible. Hay muchísimo talento en Talavera. Lo que hace falta es más información, más visibilidad y estructuras que permitan crecer.

Relacionado con esto, pero con nuestro arte por excelencia: la cerámica. Me gustaría que Talavera tuviera más promoción internacional, especialmente en Japón, creo que muchos japoneses disfrutarían enormemente de la cerámica y de la ciudad en general.

¿Qué consejo le darías a un joven artista talaverano?
Lo primero… fuerza y resistencia. Es importante preguntarse qué tipo de artista quieres ser. Hay quienes prefieren un camino más comercial y otros optan por una búsqueda más pura y personal. Cada opción tiene consecuencias distintas y es mejor ser consciente de ello desde el principio.

Ser artista es una carrera muy dura y llena de obstáculos. Pero cuando lo eliges de verdad, desde el corazón, no hay otra opción.

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