Desde Fundación Futurart creemos que la colaboración entre administraciones, empresas y entidades sociales es una de las mejores herramientas para transformar la sociedad. Hoy conversamos y tiene la palabra, Daniel Arias Vega, diputado provincial de Bienestar Social, Familia y Juventud de la Diputación de Toledo. Con él descubrimos su visión sobre el papel que desempeñan las empresas y las administraciones en la construcción de un territorio más inclusivo, sostenible y comprometido.
¿Qué significa para usted estar al frente del Área de Bienestar Social, Familia y Juventud de la Diputación de Toledo y cuál considera que es la mayor responsabilidad que conlleva este cargo?
Para mí significa, en primer lugar, poder servir a tantas personas mayores, a tantas personas con discapacidad y a tantas personas que necesitan mejorar su calidad de vida a través de las asociaciones. Y, sobre todo, servir a tantas familias y a tantos jóvenes, porque no solamente es un área de Bienestar Social, sino también de Familia y Juventud. Ahí englobamos realmente a toda la población.
Ayudar a satisfacer las necesidades que existen en materia de personas mayores, dependencia, soledad no deseada y otros problemas tan importantes que tenemos hoy en día, así como ayudar a las personas con discapacidad y a sus familias a tener una vida mejor a través del tejido asociativo de la provincia, es para mí la mayor satisfacción.
Al mismo tiempo, esa es también la mayor responsabilidad: ser capaz de escuchar, ser sensible a los problemas que tienen y poder ofrecer soluciones. Desde mi punto de vista, es una responsabilidad importantísima.
Cuando llegó a esta vicepresidencia, ¿qué objetivos se marcó y cuáles considera que ya se han conseguido?
El principal objetivo, aunque pueda parecer una frase muy repetida, era ayudar a la gente desde mi posición, ayudar a las personas que forman parte de mi ámbito de actuación en la provincia de Toledo. Ese ha sido y sigue siendo mi mayor objetivo.
Creo que, a día de hoy, podemos decir que, gracias a la inversión realizada en el Área de Bienestar Social, Familia y Juventud, hemos conseguido ayudar mucho y bien a numerosas personas mayores y personas con discapacidad.
Además, hay un ámbito muy importante para nosotros, que es la Residencia Social Asistida. Nos propusimos mejorarla y convertirla en la mejor residencia de Castilla-La Mancha. Así lo dijimos desde el principio y creo que estamos en el buen camino, gracias a las mejoras en infraestructuras y servicios que hemos realizado en poco más de tres años.

La provincia de Toledo combina grandes municipios con numerosas localidades pequeñas. ¿Cómo se consigue que los servicios sociales lleguen con igualdad de oportunidades a todos los rincones?
Nosotros lo teníamos muy claro y lo incluimos en nuestros programas desde el principio. Es una de las cosas de las que me siento más orgulloso: establecer criterios poblacionales en las convocatorias de ayudas y subvenciones para favorecer especialmente a los municipios más pequeños.
En prácticamente todos los programas existe una mayor puntuación para las localidades con menos población. Entendemos que la obligación de la Diputación es ayudar más a quienes más lo necesitan, y los pueblos pequeños necesitan más apoyo que las grandes ciudades.
¿Qué significa para usted una sociedad verdaderamente inclusiva?
Una sociedad inclusiva es aquella en la que las personas con dependencia o discapacidad y sus familias pueden acceder a los mismos recursos y disfrutar de las mismas oportunidades que cualquier otra persona.
Desde su experiencia, ¿cuáles son hoy las principales necesidades sociales que existen en la provincia de Toledo y en concreto en Talavera?
Los problemas son prácticamente los mismos en toda la provincia. Uno de los más importantes es la falta de vivienda para personas con discapacidad que se quedan sin sus padres, es un reto que debemos afrontar entre todos, impulsando modelos de vivienda que les permitan seguir viviendo en sus municipios y no tengan que trasladarse a residencias.
También son fundamentales la atención a la dependencia, favorecer la autonomía de las personas con discapacidad, impulsar su acceso al empleo y apoyar a las familias, especialmente a las familias numerosas. Creo que esos son algunos de los principales desafíos sobre los que podemos actuar desde nuestra área.
Mantiene un contacto muy cercano con asociaciones y entidades sociales. ¿Qué le aportan esas reuniones a la hora de diseñar las políticas de bienestar?
No es solo que nos aporten, es que son la base de todo. Si durante estos años no hubiéramos recorrido la provincia, visitado asociaciones en sus municipios y conocido directamente su trabajo, no habríamos podido detectar sus necesidades reales.
Gracias a ese contacto directo podemos diseñar programas y subvenciones que respondan verdaderamente a los problemas existentes. Sin escucha, sin comprensión y sin conocimiento de la realidad, no puede haber buenas políticas sociales.

Muchas asociaciones coinciden en que hacen una gran labor con recursos limitados. ¿Qué papel cree que deben desempeñar las administraciones para fortalecer ese tejido asociativo?
Creo que debemos actuar en dos direcciones: la primera es proporcionar más recursos a las asociaciones, porque sin ellas sería imposible atender adecuadamente a muchas personas.
Pero también debemos trabajar conjuntamente para mejorar la eficiencia en el uso de los recursos públicos. Son recursos limitados y proceden de los impuestos de todos los toledanos, por lo que debemos administrarlos de la mejor manera posible.
Administraciones y asociaciones debemos sentarnos juntos para conseguir ese equilibrio entre más apoyo y una gestión cada vez más eficiente.
¿Hay alguna historia o encuentro que le haya marcado especialmente desde que ocupa esta responsabilidad?
Hay muchos, porque gracias a Dios he encontrado gente muy buena en la provincia de Toledo, personas que enseñan mucho y que hacen grandes cosas por los demás. Pero me gustaría destacar especialmente cómo la iniciativa privada, la administración pública y las asociaciones hicieron posible la compra de la furgoneta que, gracias a la colaboración entre la Diputación, Fundación Futurart y COCEMFE, se pudo adquirir. Creo que es un ejemplo para toda la provincia de cómo estos tres ámbitos pueden unirse para conseguir algo bueno.
También recuerdo la visita a una comunidad religiosa que atiende a personas con drogodependencias. Después de más de dos horas recorriendo el centro, pregunté a una monja qué necesitaban y me respondió que aquello que más necesitaban no se lo podíamos dar: más vocaciones para que hubiera más personas dedicadas al cuidado de las personas. Me pareció una forma de vida verdaderamente admirable.
La inclusión de las personas con discapacidad sigue siendo un reto. ¿Qué cree que aún queda por hacer para lograr una verdadera igualdad de oportunidades?
Principalmente, mejorar su autonomía en todos los ámbitos. Eso implica avanzar en la accesibilidad de nuestros municipios y ciudades, eliminando barreras arquitectónicas, pero también ofrecer oportunidades reales para que puedan desarrollar un proyecto de vida independiente.
Y eso pasa, fundamentalmente, por el empleo y por el acceso a una vivienda.
¿Qué proyectos o líneas de trabajo le gustaría dejar consolidados antes de finalizar su mandato?
Me gustaría que los 16 programas que hemos desarrollado desde el Área de Bienestar Social, Familia y Juventud perduraran en el tiempo. Cuando llegamos solo existían cinco, por lo que hemos puesto en marcha once programas nuevos durante estos tres años.
Son iniciativas dirigidas a favorecer la conciliación familiar, ofrecer respiro a las familias cuidadoras de personas con discapacidad, mejorar la autonomía física y cognitiva de las personas mayores, atender situaciones de dependencia o rehabilitar edificios, entre otras actuaciones. Creemos que son proyectos necesarios y que, además de mantenerse, deberían seguir ampliándose y mejorándose.

¿Qué mensaje trasladaría a las empresas sobre la importancia de colaborar con proyectos sociales de su entorno?
Les diría que las necesitamos y que quienes más las necesitan son los vecinos de su entorno. Del mismo modo que las empresas necesitan a la sociedad para crecer y generar actividad, la sociedad también necesita que esas empresas contribuyan al bienestar común.
Por eso quiero agradecer especialmente el compromiso de empresas, como las que forman parte de Fundación Futurart, y animarlas a seguir colaborando, porque gracias a ellas es posible sacar adelante proyectos que mejoran la vida de quienes más lo necesitan.
Cuando conoció la necesidad de la nueva furgoneta adaptada para COCEMFE Talavera, ¿qué le hizo entender que era un proyecto prioritario para la Diputación?
Lo entendí al conocer la realidad sobre el terreno. Visité la asociación, vi el número de traslados que realizan cada semana y comprobé la cantidad de personas que dependen de esa furgoneta para acudir al centro, no solo desde Talavera, sino también desde muchos municipios de la comarca que carecen de alternativas de transporte.
Conocer esa necesidad de primera mano y ver los beneficios que supone para tantas personas nos llevó a trabajar para hacer realidad este proyecto.
La «Furgoneta Solidaria» es un ejemplo de colaboración entre administración pública, empresas y sociedad civil. ¿Qué le gustaría decir a todas las empresas y personas que han decidido sumarse para hacer posible este proyecto?
Lo primero, darles las gracias. Gracias no solo por haber contribuido a la adquisición de esta furgoneta o por participar en otros proyectos solidarios, sino porque son un ejemplo para todos.
En un mundo donde con frecuencia destacan las malas noticias, también existen ejemplos positivos que merecen ser reconocidos y puestos en valor. Por eso quiero agradecer su compromiso y trasladarles que seguirán contando con el apoyo de la Diputación para impulsar nuevos proyectos que beneficien a quienes más lo necesitan.