En un sector tan exigente como el de la construcción, mantenerse durante más de cinco décadas no es cuestión de casualidad. Detrás de esa permanencia suele haber trabajo constante, capacidad de adaptación y, sobre todo, una manera concreta de entender el oficio. Ese es el caso de Famfer Constructores, empresa referente en Talavera y comarca que recientemente se ha incorporado como empresa solidaria a Fundación Futurart.
Al frente de la compañía se encuentran los hermanos José Antonio y Alberto Fernández, continuadores de una historia familiar ligada a la construcción desde hace más de 50 años. Una trayectoria que comenzó con el esfuerzo de su padre, un trabajador del campo que emigró a Madrid para aprender el oficio antes de regresar a su tierra y emprender por cuenta propia. Aquella experiencia acabaría desembocando, años después, en el nacimiento de Famfer como sociedad en 2003.
Hemos hablado con ellos para conocer su filosofía empresarial, la cual está basada en la cercanía, la honestidad y la responsabilidad con el cliente. Valores que, según nos cuentan, son fundamentales en el mundo de la construcción.


Del boom inmobiliario a la reinvención
Como tantas empresas del sector, Famfer vivió un importante crecimiento durante los años del auge inmobiliario entre 2001 y 2008. Fueron años de promociones residenciales, expansión y consolidación. Sin embargo, la llegada de la crisis obligó a replantearlo todo.
Lejos de desaparecer, la empresa supo reaccionar. La prudencia financiera y la inversión en activos que posteriormente sirvieron como aval permitieron a Famfer afrontar una nueva etapa centrada en la rehabilitación integral de edificios en Madrid, especialmente en zonas del sur de la capital como Villaverde, Ciudad de Los Ángeles o Fuenlabrada.
Ese giro estratégico terminó convirtiéndose en uno de los pilares actuales de la compañía. Hoy, aproximadamente una cuarta parte de su facturación procede de trabajos vinculados a la mejora de accesibilidad y eficiencia energética en comunidades de vecinos: instalación de ascensores, rehabilitación de fachadas, aislamiento térmico o adecuación de portales.
José Antonio reconoce que este tipo de proyectos tienen además una dimensión humana especialmente significativa. De hecho, desde Famfer recuerda con especial cariño los casos de vecinos mayores que llevaban años sin poder salir de casa y que, tras instalar un ascensor, pudieron volver a bajar a la calle con normalidad. Situaciones que, aseguran, marcan profundamente al equipo y les impulsan a seguir adelante.
Viviendas unifamiliares y atención al cliente final
Actualmente, Famfer centra buena parte de su actividad en la construcción de viviendas unifamiliares en fincas, en localidades de Talavera y su comarca, como Segurilla, Mejorada, Parrillas, Valdeverdeja, o Navamorcuende; tambien en Achuras o Los Yébenes, además de continuar desarrollando proyectos en Madrid.
La empresa ha evolucionado hacia un modelo más enfocado al cliente final. Ya no realiza grandes promociones como en el pasado, sino proyectos más personalizados, muchos de ellos destinados a clientes que buscan viviendas singulares en entornos rurales o residenciales.
En este sentido, José Antonio insiste en la importancia de la honestidad. Considera que una familia construye su casa “con la ilusión de toda una vida” y que la responsabilidad de una constructora va mucho más allá de ejecutar correctamente una obra. Y es que para Famfer, el objetivo no es únicamente entregar una vivienda terminada, sino mantener una relación de confianza con el cliente incluso después del proyecto.


Los retos de un gran sector
Aunque la construcción atraviesa actualmente un momento de actividad importante, desde Famfer observan el mercado con prudencia. José Antonio advierte de que el fuerte incremento del precio de la vivienda y de los costes de construcción empieza a moderar el crecimiento del sector. También señala otro problema recurrente: el intrusismo profesional. Según nos explica, siguen existiendo empresas y profesionales que trabajan sin las garantías legales necesarias, generando una competencia desleal que perjudica tanto al sector como a los clientes.
A ello se suma la dificultad para encontrar mano de obra cualificada, uno de los grandes desafíos actuales de la construcción. Y es que pese a los avances tecnológicos y a los nuevos materiales, el componente humano continúa siendo esencial, aunque la maquinaria y la tecnología han transformado enormemente el trabajo en obra, todavía hacen falta profesionales capaces de ejecutar correctamente cada proyecto.
El valor del equipo humano
Precisamente uno de los aspectos que más reivindican desde Famfer es la importancia de su equipo. La estructura de la empresa combina una gestión cercana desde la dirección con encargados responsables en cada obra y un seguimiento constante de todos los proyectos.
José Antonio destaca especialmente el papel de los trabajadores de obra y de los responsables en las comunidades de vecinos, un ámbito especialmente delicado por la complejidad de gestionar muchos interlocutores diferentes al mismo tiempo. De hecho nos asegura que para la empresa, cuidar al equipo y mantener la implicación diaria es fundamental para poder ofrecer un servicio de calidad y generar confianza entre los clientes.
Construir con propósito
La reciente incorporación de Famfer a Fundación Futurart responde precisamente a esa manera de entender la empresa como algo más que una actividad económica.
En Famfer consideran que las compañías, independientemente de su tamaño, deben implicarse socialmente y colaborar dentro de sus posibilidades con iniciativas solidarias. La participación de Famfer en la entrega de una furgoneta de COCEMFE fue el punto de partida de esa colaboración. Y desde ese momento, tuvieron claro que apoyar este tipo de iniciativas no es solo una cuestión empresarial, sino también una responsabilidad compartida.
Una visión clara del futuro
A pesar de las incertidumbres del mercado, en Famfer tienen claro que la necesidad de vivienda seguirá existiendo. Creen que cambiarán los sistemas constructivos, aparecerán nuevos materiales, crecerán las viviendas modulares o prefabricadas y evolucionarán las normativas energéticas, pero la demanda de hogares continuará.
Con esa visión, la empresa afronta el futuro manteniendo la misma filosofía que les ha permitido llegar hasta aquí: trabajo constante, cercanía con el cliente y una convicción sencilla, pero cada vez más valiosa en el sector de la construcción: hacer las cosas bien sigue siendo la mejor carta de presentación.