- (PLAZUELA y calle DEL TORIL), s. XVI-XVIII.
- Plaza de la Colegiata, s.XIX-1859
- Plaza del Cardenal Tenorio, 1860-1998.
- PLAZA ARZOBISPO DON PEDRO TENORIO, 1998-
- Denominación actual según acuerdo de comisión Municipal de Gobierno de 6 mayo 1998.
Este espacio, convertido en plaza posiblemente a finales de la Edad Media con motivo de las obras del nuevo edificio de la iglesia Colegial de Santa María, fue durante mucho tiempo dedicado a usos secundarios, a pesar de que a esta plaza daba una de las puertas de acceso al templo, la que llamaban Puerta del Cierzo. En sus inmediaciones se habían practicado enterramientos extramuros de la iglesia conformando un espacio cementerial. Pero también fue utilizado como toril, para el encierro de los toros destinados a los festejos taurinos que se realizaban en la Plaza del Pan: “Así juntos los dichos señores dixeron que por quanto en el corral que la colegial tiene por suyo questá junto a la colegial esta villa a tenido uso de ençerrar los toros de sus fiestas…” dice un acuerdo del cabildo de la Colegiata de 1576.
En el siglo XIX por fin se decidió dar un nombre estable a esta plazuela y coincidiendo con la revisión del callejero que hace el ayuntamiento en 1859-60 se le asigna el de aquel prelado talaverano que tanto papel jugó en la ciudad y en la promoción de la iglesia Colegial, el arzobispo toledano don Pedro Tenorio (Talavera 1328- Toledo 1399). La primera denominación de Plaza de Cardenal Tenorio originó confusión acerca de su título, por considerar erróneamente que había sido nombrado cardenal, cargo que nunca llegó a tener. El error fue corregido finalmente hace pocos años.
Pedro Tenorio Duque, arzobispo de Toledo (Talavera de la Reina, Toledo, c.1328-Toledo, 1399). Fundador de Puente del Arzobispo, fue hijo del comendador Juan Tenorio y de la talaverana doña Juana Duque, perteneciente a una familia gallega instalada en Toledo que tenía fuertes intereses económicos en la zona de Talavera de la Reina. Con el tiempo se convertirá en uno de los hombres más poderoso de su época, bajo los reinados de Juan I y Enrique III. Sufrió la rivalidad entre los hermanastros Pedro I y Enrique II, manteniéndose junto a los Trastámara durante la guerra civil entre ambos, por lo que tuvo que salir de Castilla y anduvo por Francia e Italia, donde contactó con el humanismo en Bolonia y enseñó Derecho en Roma.
Regresó a Castilla al tiempo de la instauración del Papado en Aviñón, participó en la batalla de Nájera donde su hermano perdió la vida y él fue capturado. Liberado poco después, en 1371 fue nombrado en Aviñón obispo de Coimbra por Gregorio XI, hasta que en 1377 sucedió en la sede toledana a Gómez Manrique (nombrado en 1369 por Enrique II, que le compensó su apoyo con el señorío de la villa de Talavera y su Tierra).
Emprendió una reforma de las costumbres y moralidad en su arzobispado y en el sínodo de Alcalá 1379, intentó regularizar a los canónigos de la Colegiata de Talavera, fundando en dicha villa el monasterio jerónimo de Sta. Catalina (c. 1397). Juan I lo integrará finalmente en el Consejo Real, adquiriendo desde entonces una gran notoriedad política, convirtiéndose, a la muerte del rey, en pieza clave para la llegada de Enrique III (1390).
Promotor de grandes obras arquitectónicas, fundó la Villafranca de la Puente del Arzobispo (1388-1390). En Toledo se convirtió en gran mecenas artístico, promoviendo la construcción de la torre catedralicia, el claustro y la capilla de San Blas, donde se encuentra su monumento sepulcral; de esta forma contribuyó al asentamiento de una “escuela toledana” con base en dicha catedral. En Talavera de la Reina su huella está presente en varias torres albarranas adosadas al primer recinto amurallado de la villa, en la Colegiata de Sta. Mª la Mayor, en cuya Capilla Mayor fue enterrada su madre, y en la promoción del magnífico monasterio de Sta. Catalina, en cuya fachada sur destaca un tondo con sus armas, y probablemente abordó alguna de las reformas del puente medieval a finales del siglo XIV.
La plaza tomó un protagonismo especial durante la época moderna al tener allí las entradas principales del monasterio de Padres Jerónimos de Santa Catalina, y alguno de los palacios de la nobleza local.