Fundación Futurart

No es lo que ocurre, sino lo que pensamos sobre lo que ocurre.

take-decisions

No es lo que ocurre, sino lo que pensamos sobre lo que ocurre.

A los que nuestro día a día transcurre en el ámbito empresarial sabemos que, a lo largo de cada día, son muchas las decisiones a tomar, sobre estrategia, clientes, equipo, inversión, o crecimiento. Algunas nos acercan al éxito, otras no tanto, pero nos enseñan lecciones… sin embargo pocas veces nos detenemos a cuestionar algo esencial, ¿sobre qué base tomamos esas decisiones?

A menudo se da por hecho muchas cosas, como que el mercado está saturado, ahora no es el momento, nuestra competencia es mejor, no va a gustar…Que “siempre se ha hecho así” ideas repetidas y asumidas como verdades que condicionan el devenir de las empresas. La pregunta es ¿y si muchas de esas certezas no fueran hechos, sino interpretaciones?

Aprovechando el mensaje principal del libro de la sección “Entre Líneas”, “No te creas todo lo que piensas” para trasladarlo al mundo de la empresa, no todo lo que pensamos es verdad, pero sí influye para bien o para mal en cómo actuamos. Muchas de las decisiones que se toman no parten de datos objetivos, sino de interpretaciones construidas a lo largo del tiempo. Experiencias pasadas, miedos, creencias heredadas o incluso comentarios puntuales que hemos convertido en normas internas. Lo peor no es tener estas creencias, sino no cuestionarlas.

En editoriales anteriores hemos reflexionado sobre cómo la “buena suerte” en realidad es fruto de la preparación, trabajo bien hecho y las decisiones acertadas, o cómo aceptar determinadas situaciones puede ser una estrategia inteligente para avanzar.

En esta ocasión, damos un paso más: cuestionar la base desde la que decidimos. Porque quizá el mayor riesgo empresarial no está en el mercado, ni en la competencia, ni en la economía. Está en dar por ciertas ideas que nunca hemos validado. ¿Cuántas oportunidades se pierden por pensar “esto no funcionará”?
¿Cuántas decisiones se frenan por miedo disfrazado de prudencia?
¿Cuántos negocios se estancan por mantener creencias que ya no tienen sentido en el contexto actual? El entorno cambia, los clientes evolucionan, las herramientas avanzan… pero muchas veces nuestra forma de pensar se queda anclada en el pasado.

Les animo que, ante cada decisión importante, deténganse un momento y pregúntense: ¿esto que estoy pensando es un hecho o una interpretación? ¿Lo he comprobado o simplemente lo doy por válido?

Fomentar una cultura donde se puedan cuestionar ideas sin miedo, donde se diferencie claramente entre datos y opiniones, y donde el “siempre se ha hecho así” deje paso al “¿sigue teniendo sentido hoy?”, puede marcar una diferencia significativa en la evolución de la empresa.

Se trata de diferenciar la realidad de la interpretación. Porque dirigir una empresa va más allá de gestionar recursos o definir estrategias. Consiste, en gran medida, en entender correctamente la realidad para tomar decisiones acertadas. Y sin duda, ahí está una de las claves más importantes del éxito empresarial: no creer todo lo que pensamos, pero sí ser conscientes de cómo lo que pensamos influye en lo que hacemos.

Comparte el artículo
Facebook
Twitter
LinkedIn
WhatsApp
Telegram
Email
Fundación Futurart

Directorio de Empresas

0
    0
    Tu Carrito
    Carrito vacio