Desde que Jesús Jiménez fundara Toldos Talasol en 1992 con el propósito de sacar adelante a su familia, la empresa se ha consolidado como un referente en Talavera y su comarca. Tres décadas después, su hija Ana Jiménez toma el relevo con ilusión, compromiso y una clara visión de futuro: mantener la esencia familiar, la calidad del servicio y la atención cercana que siempre han distinguido a esta firma.
Adaptarse al mercado, apostar por las personas y conservar la pasión por el trabajo han sido las claves que han convertido a Toldos Talasol en sinónimo de confianza y profesionalidad. Hemos hablado con el presente y el futuro de esta empresa talaverana, que lleva décadas colaborando con los Proyectos Solidarios de Fundación Futurart, sobre el nuevo rumbo que emprende de cara al próximo año y los planes que marcarán su crecimiento, guiados por la experiencia y por la ilusión renovada de la nueva dirección.




Jesús, ¿cómo nació Toldos Talasol y cuáles han sido las claves para mantenerse en el mercado tantos años?
La empresa nació prácticamente de la nada, en 1992. Empecé solo, con muy pocos recursos y la intención era únicamente cubrir las necesidades de mi familia, porque mi sueldo en aquel momento no alcanzaba para sacar adelante a los míos. Con el tiempo, fuimos creciendo siguiendo la demanda del mercado. Al principio solo hacíamos toldos, pero con el paso de los años, los clientes nos pedían más: carpas, lonas para piscina, para vendimia… Nos adaptamos siempre a lo que el mercado nos solicitaba y eso nos permitió consolidarnos. La clave ha sido, sin duda, la adaptabilidad y la atención cercana al cliente, sin perder nunca la calidad.
Talavera y sus tradiciones han sido clave en el crecimiento de la empresa ¿Cómo fue este proceso?
Fue de lo más significativo, porque los primeros años la empresa era pequeña y solo trabajábamos tres o cuatro meses al año. Cuando el Ayuntamiento nos solicitó trabajar en las ferias, nos volcamos completamente. Eso nos obligó a ampliar nuestra oferta: ya no solo fabricábamos toldos, también instalábamos carpas. Esa experiencia nos permitió mantener al personal durante más tiempo y fue un impulso enorme para crecer. Sin ese apoyo, es probable que no hubiéramos alcanzado la estabilidad que tenemos hoy.
Con el tiempo, la competencia ha aumentado. ¿Cómo habéis logrado adaptaros sin perder vuestra esencia?
La verdad es que ha sido relativamente sencillo porque siempre nos hemos centrado en dar un buen servicio y productos de calidad. No hemos entrado en guerras de precios; sabemos que no podemos competir en ese terreno. Lo que hacemos es conocer bien a nuestros clientes, ofrecerles lo que buscan y garantizarles un servicio personalizado. La competencia nos ha enseñado mucho también, pero siempre hemos mantenido nuestra filosofía: calidad, cercanía y adaptabilidad.
Ana, como segunda generación, ¿qué significa para ti asumir la dirección de Toldos Talasol?
Para mí es una mezcla de ilusión y responsabilidad. Este año he decidido integrarme plenamente en todas las áreas de la empresa: he montado toldos, carpas, he estado en el taller y he intentado aprender cada puesto de trabajo. Ha sido muy revelador ver lo que implica el día a día, las dificultades y las necesidades de cada persona. Me ha permitido valorar aún más el trabajo de nuestro equipo y entender que esta empresa no se sostiene solo con papeles o planes; se sostiene con personas comprometidas.
¿Qué retos supone esta nueva etapa para ti?
El mayor reto es mantener la calidad y el servicio que nos han definido durante estos 33 años, al mismo tiempo que intentamos ser más autónomos, no depender de terceros y optimizar nuestros recursos. También es un reto liderar un equipo humano diverso, asegurándome de que todos se sientan valorados y motivados. Para mí, lo más importante no es solo fabricar un toldo o alquilar una carpa, sino que cada empleado pueda desarrollarse y sentirse parte del proyecto.
Jesús, ¿qué consejo le das a Ana en esta transición?
Que mantenga la ilusión y aprenda a delegar. Una empresa no puede depender de una sola persona; hay que confiar en el equipo y dar libertad para tomar decisiones. Ana debe saber que tendrá mi apoyo, pero que también tiene que aprender a resolver y a adaptarse sobre la marcha. Mi consejo es que sea valiente y confíe en su capacidad de liderar.
Estoy convencido de que Ana seguirá con la misma ilusión y pasión que demuestra cada día. Si ella logra mantener y mejorar lo que hemos construido, la empresa seguirá creciendo y se mantendrá fiel a nuestros valores. Para mí, ese sería el mayor éxito.






Para quienes no os conozcan, habladnos de la empresa como tal ¿qué servicios ofrecéis actualmente y qué os diferencia de otras empresas del sector?
Nuestro núcleo sigue siendo los toldos y las carpas, pero hemos ampliado mucho más. Hacemos lonas para piscina, vendimia, ganadería, camiones y remolques; cubrimos prácticamente todo lo relacionado con protección solar y estructuras para eventos. Lo que nos diferencia es la atención al cliente, la rapidez en la respuesta y la capacidad de adaptarnos a cada necesidad, independientemente de que sea un cliente nuevo, uno habitual o incluso clientes de la competencia. La flexibilidad y el servicio personalizado son nuestro sello.
¿Qué papel juega el equipo humano en el día a día de la empresa?
Es fundamental. Tenemos 15 empleados y cada uno de ellos es clave. Una empresa no son solo números ni productos; son personas que dedican muchas horas, que se involucran y que forman parte del proyecto. Si tienes un buen producto pero un mal equipo, la empresa no funciona. Por eso siempre hemos priorizado al personal, su formación y su motivación.
Ahora que termina el año y nos marcamos los nuevos propósitos ¿cuáles son los objetivos de Toldos Talasol?
Mantener la calidad y el servicio que nos definen, mejorar los procesos internos, optimizar nuestros recursos y minimizar la dependencia de terceros. Queremos consolidar lo que ya tenemos, incorporar nuevas ideas y proyectos de forma controlada y asegurarnos de que el equipo siga motivado y comprometido. En definitiva, un equilibrio entre crecimiento, eficiencia y satisfacción del cliente.

Sois una Empresa Solidaria veterana de Fundación Futurart ¿Cómo valoráis vuestra colaboración con nuestra Fundación y en otros proyectos solidarios?
Es algo que nos define como personas y como empresa. Participar en proyectos solidarios nos hace felices y nos permite contribuir a causas que consideramos importantes. No solo ayudamos a otros, sino que también nos enriquece personalmente y nos refuerza como equipo. Trabajar desde el corazón es la única forma que entendemos de hacerlo.