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Hablemos de sexos

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Hablemos de sexos

A día de hoy, la neurociencia está poniendo al servicio de todos información que, hasta hace pocas décadas, era totalmente desconocida. Sólo unos pocos podían acceder a ella.

Una de las cosas que más me ha impactado ha sido conocer cómo  funciona mi cerebro de mujer, y el de mis iguales, y las diferencias que existen con los cerebros de nuestros compañeros.

 Por ejemplo, saber que hasta la semana 10 de embarazo el cerebro es siempre femenino.

Es en esta semana cuando, si se va a convertir en un bebe masculino, se segrega testosterona,  que literalmente arrasa el cerebro femenino, convirtiéndolo así en uno masculino.

La testosterona va a provocar que el área del cerebro que se destina al impulso sexual se desarrolle más y ¿adivinas qué parte cerebral es la primera que arrasa? El área destinada a la comunicación y al lenguaje.

Es por  ello que la media de palabras que utiliza un hombre al cabo del día es de 7000, comparadas con las 18000 que utilizamos las mujeres, teniendo esto en cuenta a nivel personal, nos va ayudar mucho en nuestras relaciones de pareja.

Chicas, cuando él llega a casa después del trabajo y solo se comunica con monosílabos es porque ha gastado casi todas las palabras fuera.

Chicos, cuando ella llega a casa y os cuenta todo lo que ha pasado en el día, es porque aún le quedan unas 5000 palabras por usar, entendernos nos ayuda a mejorar nuestras relaciones.

Esto, trasladado a nuestra empresa, nos va a dar una de las grandes claves para mejorar nuestras ventas.

Amigos, no es lo mismo vender a un hombre que a una mujer, imagino que a los que ya estáis entrenadísimos en ventas no os estoy contando nada nuevo.

Cuando la venta va dirigida a un hombre, no puedes aturdirlo con millones de palabras, hay que ser más concreto y práctico, en cambio si la venta es hacia una mujer, tenemos que desplegar todas nuestras palabras, las mujeres necesitan más información, comparación, porque al fin y al cabo compramos de manera diferente.

Con respecto a esto se realizó un estudio: pidieron a 50 hombres y a 50 mujeres que fuesen a un centro comercial y comprasen una camisa blanca para ellos mismos. La media del tiempo que tardaron los hombres en comprase una camisa blanca fueron 17 minutos, la media de las mujeres 90 minutos.

Ellos buscaron, encontraron, probaron y compraron. Ellas, en cambio, buscaron, encontraron, pero pensaron y si hay otra en el centro comercial que me guste más, por lo que siguieron la búsqueda, compararon, probaron y compraron.

Por supuesto, siempre puede haber excepciones, pero tener en cuenta estas diferencias,  seguro nos ayudará a nivel personal y profesional.

Por Rebeca de la Fuente, coach personal en www.aellas.es

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