Por Ignacio Rodríguez
Nos encontramos en el año 1985 y el fútbol español afronta su más importante reestructuración hasta ese momento, de cara a la campaña siguiente. Nuestro fútbol blanquiazul ya inmerso en graves consecuencias económicas no está a la altura esperada en lo deportivo y se vio obligado a atravesar el desierto de varios años de penurias hasta recuperarse. Nombres de presidentes como los de Núñez Jerónimo, Isidoro Sánchez o Federico Gómez pertenecen a los históricos momentos que les narramos. Y así se lo queremos contar…
Preside la RFEF José Luis Roca cuando el Comité Ejecutivo de la Liga de Fútbol Profesional —que presidía Antonio Baró Armengol— un primer esbozo de lo que pretendía que fuera la competición en la temporada 86/87. Uno de los principales motivos eran las deudas de los clubes profesionales que ascendían o se aproximaban a los 16.000 millones de pesetas. Estamos en mayo del mencionado 1985 —se cumplirán 40 años en este 2025— y su propuesta suponía mantener la Primera división con los 18 equipos que había. En Segunda división habría dos grupos con 18 equipos cada uno que proponía la desaparición de la Segunda división B. Este proceso traía como novedad la instauración del mal denominado play-off; una serie de liguillas de seis equipos que se jugaría al final de la Liga regular y serviría para determinar la clasificación final y los puestos de campeón de liga, ascensos y descensos, en base a acumular los puntos obtenidos en ambas fases. En Primera, los seis primeros clasificados jugarían por el Campeonato y los puestos de acceso a la Copa de la UEFA excepto uno, los seis intermedios jugarían por ese puesto restante en la UEFA, y los seis últimos tratarían de evitar los puestos de descenso. En Segunda, los seis primeros de cada grupo se distribuirían en otros dos grupos de seis, ascendiendo a Primera los dos campeones y el mejor subcampeón, mientras que los otros veinticuatro equipos formarían cuatro grupos de seis, descendiendo a Tercera los colistas de cada grupo y los dos peores excluyendo a estos.

Se había establecido una fecha concreta para dar formato a esta propuesta de LFP: el 19 de julio de la Asamblea General. En ésta se esperaba mucho más que controversias y discrepancias, puesto que el acuerdo tampoco dejó satisfechos a los clubes de Segunda B y se aprobó con su abstención: la Primera División quedaba exactamente igual que en la propuesta inicial; la Segunda A quedaba compuesta por un único grupo de dieciocho equipos, distribuyéndose en la segunda vuelta los doce primeros en dos grupos para disputar los tres puestos de ascenso, y los seis últimos en otro que decidiría los tres de descenso; la Segunda B quedaba reducida a un único grupo de veintidós equipos, que no disputarían segunda fase. Y al ser una temporada de transición, no se modificaban los ascensos ni descensos en Primera y Segunda A, pero sí en Segunda B, de donde sólo ascenderían los campeones de los dos grupos, descendiendo a Tercera división los clasificados a partir del noveno puesto incluido, ascendiendo de esta última categoría únicamente cuatro equipos.
Maratoniana sesión, sin duda, la de aquel 19 de julio de 1985, que no logró un mínimo acuerdo hasta bien entrada la tarde y la propuesta de la LFP fue aprobada sin más modificación que la ampliación a seis de los puestos de ascenso de Tercera a Segunda B en la temporada de transición y el consiguiente descenso de los octavos clasificados de ambos grupos de esta última categoría.

El Talavera CF en el Grupo II
En este grupo se encontraría inmerso del Talavera CF que estaba presidido por Fernando Núñez Jerónimo. Para no extendernos en exceso en la competición, que fue titánica desde la jornada primera hasta la última, dejar constancia que se llegó a la última jornada con Xerez y Linense con 45 puntos y Córdoba y Ceuta con 43 disputándose la plaza de ascenso, Granada sin nada en juego con 41, y Alcoyano y Poblense con 40, Calvo Sotelo y Orihuela con 39 y Levante con 38 luchando por dos de permanencia. Con su victoria por 1-0 sobre el Ceuta, el Xerez consiguió el campeonato y el ascenso, mientras el Alcoyano vencía por 2-0 al Talavera y el Poblense por 2-1 al Granada y ocupaban ambos los puestos aún pendientes de permanencia. Calvo Sotelo, Orihuela, Levante, Parla, Plasencia, Talavera, Linares, Betis Deportivo, Manacor, Alcalá, Jaén, Algeciras y Lorca fueron los conjuntos descendidos a Tercera división.
El descenso del conjunto blanquiazul supuso todo un lastre para los jugadores, la afición y la junta directiva de Núñez Jerónimo y entrenado por Martín Doblado, que cuenta en su plantel con los Valero, Iglesias, España, Juan, Ayúcar, Robles, Fernando, Chino, Pedro Álvarez, Angelín, Moisés, Lolo, José Antonio Trigueros, Monzón, Rivas, Andrés, Paco Sanz, Gabi, Pedrazo, Tito Angulo o el internacional Enrique Morán. Algunos de ellos seguirían en el club, mientras que un buen número del resto puso pies en polvorosa ante la crítica situación que ofrecía el panorama de la entidad blanquiazul.

. Ésta opta por la dimisión y tras no pocas llamadas al relevo nadie parece estar dispuesto a hacerse cargo de un club endeudado. Isidoro Sánchez Colado —fallecido en noviembre de 2020 a los 81 años de edad— opta por hacer cargo del club, que según los datos de antaño se cifraba en 18 millones de las antigua pesetas de deuda, ante la insistencia de un grupo de incondicionales blanquiazules y la cabeza visible de Federico Gómez. Al bueno de Isidoro no le quedó más remedio que dar un paso al frente y asumir el riesgo —él dejaría muy en claro que, de su patrimonio particular, dedicado al huevo y el pollo, ni un duro pondría— de ejercer la “máxima autoridad”, aún siendo consciente que él de fútbol… “ni pajolera idea”. Se trataba, sin duda alguna, del reto más importante para el talaveranismo futbolero desde la época —mediados los años setenta— en la que hubo de solicitarse donativos a los socios y las empresas para sacar al club adelante, presidido entonces por Teo Lor Frontelo.
Lo que vendría a continuación bien merecería un capítulo aparte. Para la subsistencia de la entidad aparecería la figura de una especie de cooperativismo entre directivos y jugadores, con la venta de boletos como eje fundamental para hacer viable económicamente al club blanquiazul. Y por otro, la firme decisión de echar mano de la cantera apoyándose en el ya fallecido Javier García-Verdugo al frente de la parcela técnica y y apoyándose en un gran San Prudencio y Juvenil, que tuvo a Fernando Retamal, Félix Hernández y Francisco Sánchez Gil, o “Paco Pepino”, como verdaderos artífices de sacar a flote un excelente ramillete de jugadores, a los que algún cronista definió como la “Quinta de la ensalada”. Fueron los Mimi, Santi, Garza, Manolo Hernández, Pitu Rosado, Marcos, Alberto Sánchez, Loren, Jesús, Adrado, Javi Valero, Fernando, Ángel Martín, Goiko, Pablo Barroso y otros más los que hicieron posible la continuidad del fútbol en el Club.
Pero eso tendrá cabida en otra edición.