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Begoña Polonio. presidenta de la Conferencia Nacional de Decanos y Decanas de Terapia Ocupacional (CNDEUTO)

BEGONA

Begoña Polonio. presidenta de la Conferencia Nacional de Decanos y Decanas de Terapia Ocupacional (CNDEUTO)

Begoña Polonio, es doctora en Psicología, licenciada en periodismo, graduada en Terapia Ocupacional con la especialidad en Disfunciones Físicas y Geriatría y profesora titular de universidad desde hace más de 25 años, Además de ser decana de la Facultad de Ciencias de la Salud de nuestra ciudad desde el año 2010, y es que esta talaverana se ha convertido en una protagonista de excepción en la evolución de la docencia en Terapia Ocupacional al ser nombrada hace escasamente un mes, presidenta de la Conferencia Nacional de Decanos y Decanas de Terapia Ocupacional (CNDEUTO).

En primer lugar, felicitarla por el nuevo cargo y desearle muchísima suerte en esta nueva etapa. Me imagino que le habrá pillado por sorpresa este nombramiento. ¿Cómo afronta este reto?
¡Muchas gracias! Es todo un honor y un desafío poder ponerme al frente de todos los decanos y decanas de Terapia Ocupacional de la universidad española, más, si cabe, en estos momentos tan complejos que estamos viviendo en general toda la población, pero, particularmente, para los que formamos parte de ese colectivo fundamental en momentos de pandemia, que es el de los profesionales de salud. Afronto esta etapa con mucha ilusión, con mucho ánimo y con muchas ideas y ganas de trabajar para la disciplina y con la disciplina, para darle la visibilidad que merece y contribuir a su reconocimiento social y profesional.
Vamos a conocerla de “Cerca”. ¿Quién es Begoña Polonio?
Begoña Polonio es una persona sencilla, trabajadora, altruista, a la que le hace feliz poder mejorar la vida de las personas que tiene a su alrededor, desde lo personal, pero también y muy principalmente, desde lo profesional, intentando hacer lo posible desde todos los puestos y lugares que he ido ocupando a lo largo de mi trayectoria para contribuir con mi pequeño granito de arena para que esto sea así.
También es una persona modesta, pero con carácter, trabajadora, luchadora por lo que cree justo, transparente -a veces más de lo que me gustaría, sincera, a la que le gustan las cosas bien hechas -por eso reconozco que soy exigente conmigo misma y también con los demás- y comprometida con su profesión y su trabajo y con la realidad social. Nunca doy nada por perdido y siempre veo el vaso medio lleno. Bajar los brazos no está en mi ADN. Podría decir muchas más cosas, porque, a estas alturas de la vida ya me conozco bastante bien, pero dejémoslo para otro momento…
Ha trabajado como terapeuta ocupacional en centros clínicos, hospitales, organismos en Madrid y Toledo. ¿Cómo fue esa experiencia?
Es una experiencia insustituible para cualquier profesional de salud, incluso para aquellos que se decantan por la docencia desde un primer momento. Ejercer la profesión para la que te has formado durante tanto tiempo, creo que es el deseo de todas las personas que emprenden el camino de la Terapia Ocupacional, en particular, pero también de cualquier disciplina sanitaria, en general. Y, además, creo que es algo imprescindible para poder compartir después esta experiencia con los estudiantes, si quieres dedicarte a la docencia.
He tenido el privilegio de poder trabajar en distintos ámbitos profesionales, centros e instituciones, hasta incluso he podido ejercer la profesión de forma privada, con mi propio centro y en atención a domicilio. Todo ello me ha enriquecido muchísimo y me ha hecho aprender a respetar a todos y todas las profesiones y sus profesionales y a valorar la importancia del trabajo en equipo y de la colaboración inter o transdisciplinar para mejorar la salud de las personas a las que tratamos. Soy una férrea defensora del trabajo en equipo desde mis comienzos. Esto se lo debo a mis maestros, además de haberme inculcado esa inquietud por aprender y por mejorar cada día.
De la experiencia de ejercer mi profesión, lo único que puedo decir son cosas buenas. A mí me satisface el trabajo en sí mismo, porque es lo que he elegido y lo he ejercido siempre con bastante autonomía y, quiero creer que, con profesionalidad, pero esa sonrisa que te dedica un paciente porque ve cómo está mejorando, o esas lágrimas de emoción cuando se logran objetivos que se veían inalcanzables, eso no tiene precio. Es lo que te carga de energía para seguir adelante, hasta en las situaciones más duras, que las hay. Eso no se puede comparar con nada, es algo que no sólo te reafirma en haber elegido bien la profesión, sino que te llena el corazón y te impulsa con fuerza a seguir luchando día a día por mejorar la calidad de vida de esas personas para las que trabajas.
¿Cómo llegó al ámbito de la docencia y, por qué lo elige como medio para desempeñar su profesión?
Desde el primer momento me interesé por la docencia. Me gustaba aprender cada día y compartir lo aprendido con compañeros y colegas. Todas las iniciativas y propuestas eran aceptadas por mi parte, aunque he decir que en algún caso después de decir sí, me “temblaban un poco las piernas”, y la incorporación a la formación de los terapeutas ocupacionales, estaba entre esas propuestas. Así, me incorporé a la docencia en la misma Escuela en la que me había formado un año después de haber finalizado mi formación, de la mano de dos de mis maestros, la directora de la Escuela Nacional de Terapia Ocupacional, Mª José Román, y el Dr. Francisco Guillén Llera, uno de los padres de la especialidad de Geriatría en España y que, desgraciadamente ya no están entre nosotros. Mª José me propuso impartir la asignatura de “Actividades de la vida diaria” y Paco -como le llamábamos todos los que trabajamos con él- me propuso compartir con él la asignatura de “Geriatría”. En ambos casos dije que sí y comenzó mi periplo en la formación de los futuros terapeutas ocupacionales de nuestro país. Esta actividad docente la compatibilizaba, por supuesto, con mi actividad clínica por entonces en el hospital.
Desde ese momento hasta ahora, he formado parte del cuerpo docente de varias universidades españolas, hasta recalar en la Universidad de Castilla-La Mancha, en la que decidí quedarme hace más de dos décadas. Durante los primeros momentos, combinaba el ejercicio clínico de la Terapia Ocupacional con el ejercicio de la docencia en la disciplina, pero llegó un momento que tuve que elegir entre una cosa o la otra, puesto que empezaba a ser inviable compartir ambas. Y por eso elegí la docencia en Terapia Ocupacional y la Universidad de Castilla-La Mancha para ejercerla.
Desde hace algo más de un mes la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Castilla-La Mancha en Talavera de la Reina asume la presidencia Nacional. ¿Cómo va afrontar este reto?
Con mucha ilusión, con responsabilidad y con muchas ideas a desarrollar a lo largo de los próximos cuatro años.
Para la Universidad de Castilla-La Mancha, y para mí en particular, es un honor encabezar a los Decanos y Decanas de todas las universidades españolas al frente de la CNDEUTO. En un honor, pero también es una responsabilidad que asumo con compromiso y conocimiento de que la situación que estamos atravesando en muy compleja y difícil, pero dispuesta a poner toda mi capacidad y mi trabajo a disposición de la organización, para solventar todas las situaciones y dificultades que vayan aconteciendo que, seguro no serán pocas, en tiempos de pandemia.
Mis líneas de desarrollo se apoyan en seis pilares, que son (1) la consolidación de la posición de la Terapia Ocupacional a nivel académico, (2) el posicionamiento de la disciplina en Ciencias de la Salud, (3) la promoción de la investigación en el área y el desarrollo del conocimiento, (4) el acercamiento entre instituciones académicas y profesionales en el ámbito de nuestra disciplina, (5) el fortalecimiento de las relaciones con organismos internacionales y (6) el afrontamiento de la situación creada por el SARS-CoV-2 respecto de la formación práctica en centros externos a las universidades de nuestros estudiantes.
En la aventura me acompañan personas con un largo recorrido y un prestigio reconocido que estoy segura de que harán que todo sea posible y fácil, pese a las circunstancias. Ellos son garantía de éxito. También he de decir que la CNDEUTO no es desconocida para mí, ya que he desempeñado el cargo de tesorera durante los dos últimos mandatos, por lo que he vivido en primera persona la evolución de la organización a lo largo de estos años. Espero hacerlo lo mejor posible.
Hace prácticamente un año y en el 2019 recibió la medalla de oro que es el máximo reconocimiento que se otorga en España a los terapeutas ocupacionales. ¿Es un reconocimiento a su trayectoria profesional?
Yo así lo he tomado y estaré siempre agradecida por ello. Que el colectivo profesional y el colectivo académico se unan para otorgar este reconocimiento en A Coruña y que, en votaciones separadas, ambas instituciones hayan decidido que fuera yo la galardonada, es una enorme satisfacción que llena de emoción y que hace que se refuercen las convicciones de que el camino recorrido hasta ahora ha merecido la pena.
Para mí, recibir esta Medalla fue algo tan inesperado como gratificante. Fue todo un honor y un aliciente para seguir luchando por la disciplina que tanto me ha dado a lo largo de toda mi vida. Se lo agradeceré siempre a los compañeros y compañeras de profesión.
Para terminar. ¿Qué proyectos tiene de cara al nuevo año 2021?
Soy una persona que siempre está emprendiendo nuevos proyectos y que siempre tiene ideas en las que embarcar a los compañeros para, como he mencionado en algún momento, intentar mejorar lo que está a mi alrededor, en la medida de mis posibilidades.
Los tiempos que vivimos son difíciles y planificar es arriesgado, ya que puede haber causas de fuerza mayor que impidan o dificulten cumplir esos planes. Pero ¿por qué no arriesgarse? … Me gustaría que en 2021 pudiéramos ver materializados los proyectos que la pandemia ha dejado paralizados, como por ejemplo que podamos ampliar los espacios clínicos de la Facultad, que se creen nuevos espacios de investigación para nuestros profesores y profesoras y también espacios de convivencia en los que toda la comunidad universitaria pueda vivir y convivir haciendo universidad. Y, ya puestos, querría ver hecho realidad el Campus Universitario de Talavera de la Reina en la Universidad de Castilla-La Mancha. Ahí es nada…


INMA GONZÁLEZ

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