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Blanquiazules que dejaron huella: Joaquín Béjar Martínez

Joaquín Béjar Martínez con la camiseta del Talavera CF. FOTO: BDFútbol.

Blanquiazules que dejaron huella: Joaquín Béjar Martínez

QUE LA MEMORIA NO OLVIDE…

Por Igroso

¿Le recuerdas? Te lo desvelamos. El mejor goleador que ha vestido la camiseta blanquiazul en la historia pasada y presente del primer equipo de Talavera. Conocido por “Quini” fue el máximo artillero del fútbol nacional en 1998.

Durante la década en la que Ignacio Valero Corrochano presidió el Talavera CF tuvimos la ocasión de disfrutar de momentos de gloria deportiva. El tocayo fue, posiblemente, el mandatario más polémico con el que me he topado en mi amplia labor de comunicador. Pero también a él le correspondió haber sido el presidente que más pecunio personal puso a disposición de la entidad cerámica.

Nos encontramos en la temporada 97/98 y Valero está muy cabreado. La anterior le ha costado, según se cuenta y consta en determinadas hemerotecas, la nada despreciable cifra de 40 millones de las antiguas pesetas. Un desembolso importante que resultó baldío porque el equipo no pudo pasar de un buen play-off de ascenso a Segunda, pero sin el premio del ascenso que correspondería al Real Jaén.

Es, por tanto, la segunda temporada de Goyo Manzano y Emiliano Rodríguez en el Club y Valero sigue poniendo dinero para lograr su objetivo de ascender a la división de plata del fútbol español. Manzano pide que la directiva le renueve a 13 de los futbolistas de su primer año, pero sólo lo hizo con 8. No obstante, tuvimos la fortuna que llegara al Club un paisano de Goyo, un tal Joaquín Béjar Martínez, procedente del Córdoba CF y con dilatada experiencia como goleador en Segunda B. Este delantero de 29 años y nacido en Linares atendía por el nombre de Quini.

Era el año en el que Ignacio Valero quiso hacer las paces con la UD Talavera que ya presidía José Luis Sánchez Rivero —sustituto de Julián Segovia en el cargo y ya fallecido— tras el turbio asunto Rubén Tornero. Fue a resultas del reparto de taquilla de un Talavera CF-Atlético de Madrid que trajo a Paolo Futre a El Prado, tras el acuerdo del club colchonero con el del Barrio de Santa María propiciado por Antonio Seseña. Y el mismo año en el que la directiva blanquiazul pareció darse cuenta de la importancia de la cantera pese a que ni un solo talaverano integraba el plantel de Manzano.

Joaquín Béjar Martínez con la camiseta del Talavera CF. FOTO: BDFútbol.

La desbandada en el Córdoba CF nos trajo a Talavera al bueno de Quini; un fornido delantero de 1,86 metros y 85 kilos de peso con experiencia en equipos como Linares, Alcoyano, Cartagena, Egido, Levante y Córdoba se vestía de blanquiazul porque “en determinadas etapas de mi carrera, las ilusiones han chocado de frente con la elevada nómina de compañeros que tenían que ser titulares a la fuerza”. Así de rotundo y pragmático se mostraba nuestro protagonista nada más pisar un Prado al que, al igual que al resto del equipo, le costó adaptarse.

La presencia de su paisano Goyo Manzano —el principal motivo para estampar su firma— le iría allanando el tránsito reconociendo que “me costó adaptarme a la ciudad, al ambiente y al equipo; el entrenador ha sido clave para superar momentos de incertidumbre que he ido superando también por la fe ciega que siempre he tenido en mis posibilidades”, llegaría a manifestar. El paso de las jornadas siguió demostrando a todos, prensa, afición y directivos, el valor de su contratación porque Quini se había convertido en el bastión fundamental del conjunto.

Se había consumido la primera vuelta liguera con las botas de Quini “echando humo”. Ya había anotado 14 goles y su promedio era el más alto de todo el fútbol español donde brillaba el italiano Vieri en las filas del Atlético de Madrid. Pese a todo esto, el equipo aún no estaba en zona de play-off por determinadas circunstancias como las bajas de Evangelista y Rodri, que en el mercado invernal serían reemplazados por los colchoneros Juanjo y Aguilera.

Formación del Talavera C de la temporada 97/98. Quini, marcado con un círculo, posa en la fila de abajo. FOTO: La Voz del Tajo.

Quini, pese a su habilidad para empujar el balón en la red, manifestaba no “estar obsesionado con el gol”. Así se lo expuso al amigo y compañero Julio Martín en una entrevista en la que decía que “para mí lo más importante es el equipo y, por consiguiente, el trabajo conjunto con mis compañeros”. Era sus palabras, pero lo cierto y verdad es que verle sobre el campo era todo un espectáculo: en cada libre directo, en cada remate con el pie o la cabeza, o en cada oportunidad que se le presentaba en las inmediaciones del área suponía el prefacio del gol.

Llegado el mes de febrero el objetivo de estar entre los cuatro primeros se iba consolidando con los goles de nuestro protagonista, sobre todo tras el triunfo en Riazor ante el Deport B con un magistral gol de Quini de libre directo. Ya aquí Goyo Manzano se atrevió a soltarse la lengua con estas palabras: “estamos en una excelente línea de juego y nos faltaba un resultado así para poder demostrar que podemos ganar a cualquiera”. Paradojas del destino sólo una semana después, acaso para aplacar el exceso de euforia, llegaría la derrota contundente, 1-3, en el Príncipe Felipe de Cáceres, aunque Manzano se quejara de los excesos del colegiaso madrileño Mata Molina.

En la temporada 1990-1991 Quini —tenía 22 años— coincidió con Juan Gómez “Juanito” —36 años— en Los Boliches, que estaba en el grupo III de Segunda B. Coincidieron durante cinco partidos y el club malagueño sería denunciado por el CD Toledo por alinear a Juanito. FOTO: CD LOS BOLICHES.

Y nuestro Quini seguía a lo suyo. Gol al Getafe para el 1-0 final a la par quer Manzano entablaba polémica dialéctica con el concejal Jaime Ramos por el mal estado del césped. Cita en la Ciudad Deportiva del Real Madrid con nuevo gol de Quini para cerrar el 1-3 que situaba al conjunto blanquiazul ya en zona de play-off. No obstante, se produciría el inesperado batacazo de Majadahonda —3 a 0—, aunque ya a falta de 9 jornadas los tantos de nuestro delantero siguieron manteniendo al conjunto en esa zona.

Gol de Quini en Mieres desde 40 metros; gol en el empate a uno con el Oviedo B en El Prado para ser oficialmente ya el máximo artillero español de esa campaña. Y a falta de cuatro jornadas el equipo es tercero, pero una derrota en Lugo, sitúan al equipo en máxima alerta por la proximidad de Real Madrid y Deportivo. Pero con el 4-1 al Carabanchel el día que se impuso la insignia de oro del Club al ya fallecido Pablo Mela y el posterior empate a uno en Ferrol dieron paso a la disputa del play-off con Terrasa, Málaga y Beasáin como oponentes. Pero de lo acontecido en él será cuestión de otro capítulo.

En éste nos quedamos con la capacidad goleadora de Joaquín Béjar Martínez, “Quini”, autor de 29 goles esa temporada. Se trata, al menos para este autor, del mejor goleador que he visto en mis muchos años inmerso en el mundo de la información. Puede que para algunos los Cantudo, Ayúcar, Luengo o Murci dejaran mejor impronta aquí como goleadores, pero los goles de Quini cincelaron una huella imborrable ya que el extinto Talavera CF de Goyo Manzano e Ignacio Valero pudo haber escrito la más bella historia de nuestro fútbol blanquiazul talaverano. No se pudo consumar una gesta con la que todo el mundo soñó durante no pocos minutos pese a la importancia de sus goles. Manzano y su paisano Quini unirían sus destinos y juntos tomaron rumbo a la casa del “eterno rival” el CD Toledo, en donde volvería a protagonizar bellas estampas futbolísticas. Su marcha supondría el principio del fin como presidente del tocayo Ignacio Valero. Historias de nuestro futbol.

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