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¡QUÉ ABURRIMIENTO!

¡QUÉ ABURRIMIENTO!

¿Cuántas veces ha dicho usted esto esta semana? ¿este mes? ¿solo ayer? Le confieso que yo lo digo cuando debo recoger los calcetines del suelo de la habitación de mis hijos por esa famosa “enésima vez… no sé muy bien cuántas veces son esas, pero me aburre… o al menos me cansa… ¿eso es aburrirse?
Seguro que usted no recuerda bien qué hacía antes en la cola del médico, mientras espera que le atiendan en la peluquería, en el dentista… ¿usted se aburría entonces? Yo tampoco me acuerdo, la verdad.
El caso es que alguien se dio cuenta de que la gente se aburría en todas esas partes. Se aburría en domingo, esperando el autobús o en casa de los suegros mientras le cuentan cómo se hacen las mejores croquetas (mira que tú lo intentas, ¿eh? pero nada, no se quedan igual). Se aburría incluso tomando una cerveza en un bar. Esto empezaba a ser un problema, una enfermedad, dice Josefa Ros Velasco en su libro La enfermedad del aburrimiento (Alianza editorial). Mire, yo no sé si es una enfermedad (se me da muy mal la biología), lo cierto es que ese alguien se inventó Twitter (entre otras redes sociales), para ayudar a curar esta enfermedad. Lo sé, no mueva la cabeza que le veo. ¿Puede una enfermedad curarse con otra?
El mes pasado le sugerí unas cuantas cuentas que cuentan cuentos sobre Historia, literatura, en fin, lo que llamamos Humanidades, cosas de los de letras del instituto. Para que no se enfaden los de ciencias hoy solo quiero mencionar algunas cuentas de redes sociales que tratan estos temas.
Estamos más o menos de acuerdo en que ya podemos hablar de algunas rock stars de las redes sociales en estas lides. No sé si de mayor a menor en número de seguidores pero creo que ya es una verdadera estrella Quantum Fracture, nombre artístico del físico de 23 años que cuenta con más de un millón de seguidores en You Tube y al que se puede seguir en varias redes sociales. Sus vídeos no solo son muy ilustrativos y educativos, son verdaderas maravillas técnicas y narrativas detrás de los que está no solo el propio José Luis Crespo (mire, tocayo de nuestro jefe ¿será que ese nombre imprime carácter?) sino un verdadero equipo de producción audiovisual que le ha llevado a hacer videos no solo desde casa sino en exteriores como un verdadero profesional de la televisión (¿será por eso por lo que les tienen tanto miedo los creadores de contenido tradicional?). Eche un vistazo a sus vídeos y aprenda, por ejemplo, cómo una bolita puede estar en dos sitios a la vez y quién es ese famoso Schrödinger que tenía un gato y que no es el Canciller alemán.
En las matemáticas también tenemos una estrella, femenina, muy activa en Twitter, más en este caso que en otras redes sociales y con voz en los medios de comunicación tradicional. Me refiero a la profesora de la Universidad de Sevilla Clara Grima. La profe de matemáticas (creo que a ella le encantaría que la llamáramos así) ya no es una jovencita (espero que me disculpe, solo lo uso como ejemplo de que en redes sociales no solo está la generación Z). Es autora de numerosas publicaciones, sobre todo divulgativas, como ¡Que las matemáticas te acompañen! (en Ariel), ha recibido los mismos numerosos premios, es doctora en matemáticas y, según me parece a mí, una persona agradable y divertida.
Las últimas líneas las quiero dedicar solo a citar alguna cuenta más, entre las muchas que usted puede visitar. Deje que el algoritmo de Google haga el resto. Me refiero a la cuenta con nombre artístico Derivando a cargo de Eduardo Sáenz de Cabezón Irigaray, riojano de 48 años matemático y profesor de lenguajes y sistemas Informáticos, o @Date un Vlog, con Javi Santaolla al frente, con quien puedes dejar de aburrirte en cualquier parte (incluso cuando tu cuñado te dice que has pagado demasiado por el seguro de tu coche) y aprender mucho de matemáticas y de ciencias.

Raquel Torres Lumbreras
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